¿Sabes qué es el voyeurismo?

La palabra voyeur deriva del verbo voir (voir) con el sufijo -eur del idioma francés. Una traducción literal podría ser «voyeur» u «espectador», con la connotación peyorativa del caso.

El voyerismo es una conducta, que puede volverse parafílica, caracterizada por la contemplación de personas desnudas o bien por el ejercicio de algún género de actividad sexual con el objetivo de poder la excitación sexual – llamado deleite voyerista.

Las prácticas voyeurísticas tienen la posibilidad de variar, pero su primordial característica es que el voyeur, asimismo llamado “voyeur”, no interactúa directamente con el sujeto visto, quien la mayoria de las veces continúa extraño a esta observación.

El mirón acostumbra ver la situación desde lejos, así sea mirando por medio de una cerradura, a través de un espacio, o bien con la ayuda de medios técnicos como un espéculo, una cámara, etc. La masturbación suele acompañar al acto voyeurista. El compromiso de ser descubierto comúnmente actúa como incitante de la excitación.

La inclinación voyeurista se asocia recurrentemente con la inclinación exhibicionista, es decir, disfrutar mostrándose, más o menos abiertamente, semidesnudo o absolutamente desnudo. Ambos hábitos tienen un fuerte componente compulsivo, imparable, exponiendo a los sujetos un aumento de su continuidad cardiaca y sudoración ante la aparición de estímulos relacionados con estas actividades. Estos efectos físicos desaparecen tras la realización del acto voyerista.

El voyeurismo se da, en más grande medida, en hombres, principalmente heterosexuales, ya que es el hombre que más depende del sentido de la vista para lograr la excitación sexual.

Por tanto, es requisito distinguir entre el voyerismo y la actividad sexual habitual, en la que asimismo hay excitación al contemplar la desnudez. La distingue no está solo en el consentimiento o conocimiento de la persona observada, que en el caso del voyeurista raras veces existe, en tanto que en la actividad sexual habitual se entiende que es, ser parte de actividad total en el último caso. , no siendo la integridad en sí (la parte para el todo), sino asimismo en la exclusividad de la observación como conducta sexual, carente de interacción física interpersonal.

Tratándose de rasgos de personalidad voyeristas, estos sujetos por lo general son tímidos durante su adolescencia y tienen ciertas dificultades para iniciar o mantener relaciones. No son particularmente susceptibles a tener características particularmente patológicas.

Para el gusto voyerista se hicieron los llamados peep espectáculos, que son actuaciones realizadas en directo en sex shops o bien observadas en Internet mediante una webcam. Estos programas comúnmente detallan a mujeres que fingen no comprender que son observadas mientras que se desvisten o bien se masturban.

En algunas etnias, el voyerismo se considera una perversión y numerosos países lo han clasificado como un delito sexual.
El Reino Unido agregó este delito a la Ley de delitos sexuales de 2003, que penaliza el acto de espiar a alguien sin su consentimiento.

Canadá aprobó una ley semejante a finales de 2005, declarando el voyeurismo un delito sexual.

Estados Unidos asimismo criminaliza esta práctica, y en nueve estados de Estados Unidos hay leyes que castigan particularmente el “video voyerismo”, que supone filmar a alguien sin su consentimiento mientras está en ocasiones privadas.

Foto: Vouyerismo Shutterstock

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